Cartas a un joven novelista
Un manual epistolar sobre el narrador, el tiempo y el espacio de la novela.
Los vasos comunicantes: dos historias separadas en el tiempo o el espacio se cuentan entrelazadas, y cada una cambia el sentido de la otra.
Técnica explicada sin misterio, las poéticas de los grandes novelistas desmontadas pieza a pieza, y la información práctica que casi nadie da: qué concursos convienen, qué buscan los agentes y cómo llega un manuscrito a una editorial.
Escribir una novela pasa por cuatro momentos, y en cada uno se necesita algo distinto. Elige el tuyo.
Nadie se sienta a escribir pensando en la «focalización». Se sienta y descubre que el capítulo no funciona. El taller parte de ahí.
Cada página aborda un problema concreto con ejemplos de novelas que lo resolvieron bien, y termina con un ejercicio para aplicarlo hoy mismo a tu propio texto. La teoría aparece cuando hace falta, nunca como requisito para empezar.
Muchos grandes novelistas dejaron escrita su poética: las reglas, intuiciones y trucos con que trabajaban. Aquí las desmontamos para convertirlas en herramientas que puedas usar.
Un manual epistolar sobre el narrador, el tiempo y el espacio de la novela.
Los vasos comunicantes: dos historias separadas en el tiempo o el espacio se cuentan entrelazadas, y cada una cambia el sentido de la otra.
Un ensayo breve en Formas breves, pensado para el cuento pero muy fértil para la novela.
Toda historia cuenta dos: una visible y otra secreta, que aflora al final y reordena todo lo leído.
Conferencias que Calvino preparó y no llegó a pronunciar.
Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad: cinco cualidades para revisar cualquier página propia.
Un premio puede abrirte la puerta de una editorial o quedarse con los derechos de tu novela durante años. La diferencia está en la letra pequeña.
Cada ficha indicará la fecha de verificación de las bases. Las condiciones cambian de un año a otro: consulta siempre la fuente oficial antes de enviar.
Muchas editoriales grandes solo leen lo que les llega a través de un agente. Otras abren ventanas de recepción. Saber cuál es cuál ahorra meses de espera.
Un agente literario representa tu obra: la presenta a las editoriales, negocia el contrato y cobra un porcentaje de lo que ganas, no por adelantado. Por eso elige con cuidado a quién representa, y por eso tu carta de presentación y tu sinopsis tienen que ser impecables.
Una agencia seria no cobra por leer tu manuscrito. Si te piden dinero antes de representarte, desconfía.
Lo gratuito de este sitio te da el mapa. Los cursos te dan método, plazos y la lectura atenta de tu propio texto.
Cada curso está pensado para una de las etapas: convertir una idea en estructura, sostener la escritura del borrador, revisar un manuscrito con criterio o preparar la presentación a editoriales y concursos.
Una técnica explicada con un ejemplo, una poética desmontada y los concursos con plazo abierto, ya revisados. Nada más.
Todas las novelas que admiras empezaron siendo un borrador imperfecto.